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Cine y Teatro · 20 de Mar 2019

Conoce el universo de Giuseppe Falla

El joven fotógrafo acaba de inaugurar una exposición, que recorre toda su carrera, en un conocido centro comercial de Miraflores.

Conoce el universo de Giuseppe Falla

Mathis Willaerts / Canal IPe

Giuseppe Falla es fotógrafo retratista de profesión, pero no le gustan las etiquetas. El joven de 27 años se enamoró del mundo del espectáculo cuando pisó por primera vez una obra de teatro de niño y desde ahí ha ido explorando diferentes universos que se entienden entre sí como la fotografía, el clown, la danza y la actuación. Para su siguiente gran paso, planea dirigir. Aún no sabe dónde, cuándo, ni cómo, pero eso es lo que caracteriza a su personalidad, tiene el don de fluir.

 

“Siento que mi trabajo ha ido evolucionando. Al inicio hacía solo retratos y ahora trabajo directamente con los actores en sesiones de fotos. Para mí esas sesiones son como mi pequeño montaje porque ahora yo los guío. Sé que solo será solo un momento, pero son fotos que se quedan para siempre. Ahí es cuando empecé a pensar, ¿por qué encasillarme como fotógrafo si también puedo ser bailarín, actor, director?”, confiesa. La dirección comenzó a dar vueltas en su cabeza desde que se dio cuenta que lo que él hacía era dirigir personas.

 

Para él, el retrato es un proceso de aceptación tanto para el fotógrafo como para el que está del otro lado. “Casi todos han terminado con la sensación de que la sesión fue como una especie de catarsis donde han explorado cosas que tal vez no sabían que tenían adentro suyo. Es muy distinto hacerles fotos como ellos mismos que como los personajes que interpretan. Me da una sensación de satisfacción que una persona vea la forma en la que yo la puedo ver”, explica.

Primeros pasos

Su carrera en la fotografía comenzó en 2013, cuando se compró su primera cámara y fue más práctica que teoría. Después de llevar dos cursos introductorios se lanzó a fotografiar actores antes de entrar a escena. “Una vez que empecé ese camino no lo solté, aunque tuve que ir con calma. Hacer fotos de backstage no es un trabajo común. El momento antes de la función es sagrado para cada actor, fue increíble haber conseguido hacerlo sin incomodar a nadie”, dice. En ese sentido Sofía Rocha fue un gran impulso para él. La actriz lo convenció de continuar generando archivo visual de teatro, porque en el Perú no existía y también de empezar su primer proyecto de foto documental.

 

Después tres años después vino Fluorescentes. El proyecto nació porque quiso demostrar que podía hacer más que solo foto documental y de teatro. En esa época solo se movía entre dos compañías, pero era ambicioso y quería hacer algo más grande. La primera fotografiada fue Gisela Ponce de León. Él quería que el elemento central sea algo que sea súper uniforme para toda la serie, que sea transportable en cuestión de producción y además bastante natural. Ahí vino la idea de la luz blanca. “Además les pedí hacer semidesnudos, porque quería que se vea su piel. Siento que es una especie de vehículo de vulnerabilidad que influye muchísimo en el resultado final”, explica. Ahora tiene 85 fotos, pero le gustaría terminar en 100. Todavía no le ha puesto una fecha de cierre al proyecto porque no quiere forzarlo.  

 

“A mí me encanta fracasar”.

 

El actor argentino Benjamín Rojas posando para el lente de Giuseppe como parte de "Fluorescentes".
  El actor argentino Benjamín Rojas posando para el lente de Giuseppe como parte de "Fluorescentes".    

El gran salto

Su destino cambia dependiendo de los años: un mes está en Lima, otro en Buenos Aires y medio año después está en Nueva York, después quién sabe. Pero nada de eso ha sido fácil para él. Menos la internacionalización.

 

“Hacerme un nombre en Nueva York me costó un montón. Hay una gran diferencia entre ser turista y hacer que le presten atención a tu trabajo. Yo ya estaba acostumbrado a Lima, donde muchos confiaban en mí, donde era aceptado. Allá tenía todas las puertas cerradas. A pesar de tener esa increíble vibra que te hace sentir que todos tus sueños se pueden cumplir, es una ciudad que te puede impulsar o te puede hundir”, reflexiona.

 

En ese momento se olvidó de la inseguridad y la timidez que lo habían acompañado toda su vida y escribió cientos de correos a diseñadores y agencias. Al comienzo, casi todas las respuestas eran negativas, si es que recibía una, a veces eran solo silencios. “Ahí fue cuando entendí que alguien que no sabe nada de ti ni de cómo trabajas no va a apostar a ciegas. La forma en la que busqué que me vean fue haciendo cosas, proyectos personales, todo lo que pudiera ayudarme a conseguir que me den luz verde”, cuenta.

 

En uno de sus intentos decidió abandonar la computadora y salir a buscar la oportunidad. Imprimió su portafolio por consejo de un amigo y se paró en la puerta trasera de un teatro de Broadway a esperar al protagonista de Despertar de Primavera, una obra a la que había estado siguiendo hacía algún tiempo. Para su sorpresa, el actor quedó sorprendido con su trabajo y accedió a hacer las fotos la semana siguiente.

 

“De todas esas experiencias aprendí mucho sobre el fracaso. Ahora me encanta fracasar. Antes me presionaba bastante para que todo salga perfecto, pero entendí que cuando las cosas salen mal o no salen es cuando creces más”, dice.
 

“La forma en la que busqué que me vean fue haciendo cosas”.

 


El fotógrafo capturando el verdadero espíritu de Wendy Ramos en una toma. 

Una ventana al mundo

Hace un mes le escribieron de un conocido centro comercial de Miraflores para decirle que querían exponer su trabajo. “Fue una noticia que me emocionó bastante. Yo iba a tener una exposición el año pasado, pero mi preproducción demoró algunos meses y eso hizo que piense mucho las cosas. Finalmente decidí cancelar la fecha”, cuenta. Pero esta vez las cosas fueron distintas. En pocas horas desde la noticia, él ya tenía el concepto y las diez fotos seleccionadas. Con esta exposición, que estará hasta el 15 de abril, Giuseppe busca mostrar su evolución como retratista desde sus inicios, cuando se consideraba un espectador más, ajeno a la realidad de sus modelos, que debía esconderse y no hacer ruido, hasta cuando logró dirigirlos y manejar sus emociones.

 

Con los ojos brillosos, él confiesa que ahora se siente como un cantante haciendo un concierto las veinticuatro horas del día para todos los miles de peruanos y extranjeros que visitan el centro comercial cada día. Sus fotos se exhiben al aire libre y si vas, inevitablemente te vas a tener que topar con ellas. Para él esta es una gran hazaña, ya que el trabajo de los artistas visuales en el Perú casi no reconoce y las exposiciones no son como una obra de teatro en las que cobras entrada y luego recuperas, casi todo se hace realidad gracias a la autogestión.

 

“Termina esta etapa de mi carrera en el mismo lugar donde empecé. Mis primeras fotos fueron en La Plaza, que está en Larcomar. Es un cierre bonito para mí. Eso me hace darme cuenta de que todo se da en el momento correcto”, cuenta.

 

Para este año, Giuseppe llevará su arte a Europa y en Lima se trae entre manos un proyecto que planea revolucionar al universo fotográfico local y avanzar en la lucha contra los estereotipos de género. ¡Estén atentos!

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